El Mindfulness aporta beneficios para nuestra salud mental, especialmente para reducir el estrés y la ansiedad, tanto en población adulta como infantil. ¿Cómo ponerlo en práctica con los más pequeños?
El Mindfulness es una técnica de carácter psicoterapéutico, basada en la atención plena. Proviene del budismo, concretamente de la meditación zen. Su práctica se centra en tomar plena consciencia y atención a lo que estamos haciendo en el momento presente, sin juzgarlo. Atención plena, otorgando significado al “aquí y ahora”.
La práctica del Mindfulness aporta beneficios para nuestra salud mental, especialmente para reducir el estrés y la ansiedad, tanto en población adulta como infantil.
Quiero poner especial énfasis en el estrés de la población infantil, en crecimiento durante los últimos años, debido a como se desarrollan los pequeños en la sociedad actual: escuela, extraescolares, deberes, relaciones sociales y/o virtuales, tecnología, Internet... los más pequeños de la casa también pueden sufrir estrés, pudiendo dar lugar a dificultades del aprendizaje y/o problemas conductuales. Los más pequeños también necesitan herramientas de reducción del estrés, aprender habilidades para enfrentarlo y el mindfulness es una buena técnica terapéutica para conseguirlo.
La práctica del Mindfulness es una actividad que no necesita preparación previa. Tan solo tenemos que ser conscientes de estar plenamente atentos a todo lo que nos rodea, ser conscientes de que estamos aquí y ahora y no juzgar. La sociedad actual nos está haciendo ser autómatas, robots... muchas veces hacemos cosas sin ser plenamente conscientes. Practicando MF se pretende conseguir atención plena, contacto con uno mismo y con el entorno. Se consigue una mejora en gestión de las emociones, un aumento de la capacidad de ser empático con los demás, nos ayuda a tomar decisiones coherentes y potencia nuestra memoria, capacidad de concentración y de atención.
El MF se puede practicar mediante diferentes ejercicios. Para niños y niñas se puede poner en práctica ejercicios sencillos. Podemos practicar todos juntos, adultos y pequeños. Aquí va un ejemplo de ejercicio para practicar mindfulness con los más pequeños:
Ejercicio de la fruta; comer con plena consciencia: Se reparte a cada niño y niña un gajo de naranja. Ahora imaginamos que vemos por primera vez este gajo de naranja. El ejercicio consta en tomar plena consciencia de este gajo de naranja: ¿cómo es? ¿A qué huele? ¿Qué sentimos cuando comemos el gajo? ¿Qué sabor tiene? Saber qué sensaciones nos llegan, táctiles, visuales, olfativas, sin juzgar si nos gustan o no, tan solo sentir. Se trata simplemente de estar atentos a esa fruta determinada, al momento presente.
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